Según la antigua, venerable y respetada tradición con escaso fundamento histórico que nos transmite D. Manuel de Salcedo Olid en su Panegírico Historial de N.S. de la Cabeza de Sierra Morena, publicado en el año de 1677, entre los Christianos que apacentaban ovejas en aquellos montes, avía un pastor natural de Colomera (que entonces era de Moros) hijo de Cautivos Christianos de aquella Villa». Este pastor, según escribe D. Miguel Milena Abad en su imaginario y bienintencionado folleto de 1992, El pastor de Colomera, habría nacido en el pago de Las Mesas, uno de los tres núcleos de población en que, junto con el Berbe, estaba dividido Colomera en el siglo XIII. En aquel humilde poblado vivían los cristianos en número reducido y con libertad restringida para sus prácticas religiosas.
Diversas son las versiones que sobre los avatares de su vida se han narrado, siendo la más comúnmente aceptada la de que «la necesidad de procurarse la subsistencia le obligaron á entrar de pastor en casa de un rico y caritativo ganadero del pueblo de Arjona…; y de tal manera se condujo, que su amo, recompensándole cuando llegó á la plenitud de la edad viril, le hizo dueño de un buen hato de ganado, el que apacentaba y explotaba por su cuenta en los sitios conocidos hoy en Sierra Morena con los nombres de Lugar Nuevo y Solana de la Virgen: pasando la noche siempre donde aquélla le alcanzaba…». Y así, «entre los pastores que vagaban esta Sierra uno más venturoso (…) logró saciar sus deseos, pues se le apareció la gloria de Dios, porque el año de mil cientos y veinte y siete, algunas noches del mes de Agosto, una que fue su iluminación (…)».

En un manuscrito de 1430 que existió hasta 1865 en el archivo obispal de Santa Catalina de Baeza, aparecía por primera vez el nombre del pastor Juan Alonso de Rivas. Pérez Guzmán tuvo acceso, estudió y transmitió parte del contenido de dicho manuscrito. En el siglo XVI se conocía la existencia a occidente del Santuario serreño del sitio de la Alcoba o Alcobilla, donde, aún doscientos años después, se decía tuvo su redil y su chozo o rústica morada el pastor. «Llegó la noche del 12 de agosto de 1227, fecha memorable para Juan». «La aparición de la estatua de la Santísima Virgen en el cerro de la Cabeza…, es un hecho sobradamente comprobado».
Fray Pablo de Santo Tomas, cura de Colomera, sostenía que el pastor estaba enterrado en su iglesia, en una capilla de N. S. de la Cabeza, pero esto, según Torres Jiménez, más parece infundada tradición oral de origen alcalaíno, pues muchos de los repobladores de Colomera, tras su conquista por Castilla en 1486, procedían de aquella población.
Prende entre los andujareños la devoción hacia esta imagen, en torno a la que surge una cofradía hacia 1245 cuyos estatutos son confirmados por el obispo de Jaén, Alonso Suárez de la Fuente del Sauce en 1505. Unas décadas después, según datos fidedignos, en el primer tercio del siglo XVI, se funda la cofradía filial de Colomera, aunque los documentos que se conservaban en la villa desaparecieron durante la última contienda civil, otros que se pueden encontrar en los diversos archivos de la Chancillería, del Arzobispado, etc., aún no se han estudiado. Los actuales, bastante incompletos y diseminados, son posteriores a 1947.
Su antigüedad está acreditada por la concordia de la cofradía matriz de Andújar de 1555, donde se señalan a las cofradías el puesto o privilegio especial, como a la de Colomera, que aparece nominada como la tercera. Se dice de ella que, desde su constitución, nunca ha faltado a la cita anual romera en Sierra Morena, salvo los años que duró la supresión de las cofradías hasta entonces existentes dictada por el Real Consejo Supremo de Castilla el 16 de marzo de 1773, aunque extraoficialmente el último domingo de abril siguió concentrando a un buen número de devotos vigilados por alguaciles enviados desde Andújar para mantener el orden y el decoro.
También se resolvió recoger las constituciones de todas las cofradías que acudían al Santuario (unas setenta) en el plazo de veinte días, encomendando esta tarea a las Justicias de donde se hallasen dichas cofradías. Fueron las cofradías granadinas de Santa Fe, hoy extinguida, y la de Colomera, cuya Justicia no había cumplido la Real Orden, las primeras en obtener el nuevo Estatuto Real por el que habían de regirse, y con ello el título de Real Cofradía, convirtiéndose así la colomereña en la más antigua.
El que las cofradías de Colomera y Andújar o Andújar y Colomera estén unidas en los actos romeros, se debe al privilegio que el Rey Carlos III otorga a la primera el 25 de noviembre del año 1786, para que «con los de Andújar formasen una sola hermandad y hagan su entrada juntas al Santuario, y juntas celebren la Misa de Pontifical y fiesta principal en el día grande de la Romería». La cofradía andujareña tuvo notificación oficial de esta real decisión el 27 de abril de 1787.
La primitiva y desaparecida figura del pastor de Colomera, con su piara de ovejas y perrillo incluidos, situado a los pies de la también desaparecida imagen original de la Virgen de la Cabeza del Santuario de Sierra Morena, fue obsequiada por el hermano mayor de la cofradía colomereña. D. Santiago Carrillo, el 24 de abril de 1790.

Tampoco durante la invasión francesa (1808-1813), cuando el Santuario fue desalojado por las tropas napoleónicas se pudo celebrar la romería. En el tercer cuarto del siglo XIX, ante el temor de las cofradías a subir al Cerro por un posible ataque de los carlistas durante aquellas guerras civiles, el que fuera mayordomo de la de Colomera, D. Matías Valverde arengó a los cofrades con aquella frase gloriosa: «Arriba cofrades, que allí está la Reina de los Cielos, la que impera sobre todas las potestades de la tierra. Esa gran Señora nos defenderá de todos los peligros que puedan amenazarnos».
Usurpado nuevamente el Santuario de Sierra Morena y suprimidas las cofradías por la ley de 2 de septiembre de 1841. La de Andújar suplica a la reina Isabel II «se digne mandar que el referido Santuario con sus dependencias, se restituyan al dominio y propiedad que tenían antes». El documento lo firman en aquella ciudad más de doscientas cincuenta personas, entre las que se cuenta el hermano mayor de la de Colomera.
De 1858 data una relación de preeminencia de las cofradías en la que se lee: «Colomera y Santa Fe, célebres por su constante fervor, fueron las primeras que renovaron su venida, sin que las calamidades del hambre, epidemias, guerras, ni revoluciones, hayan impedido su asistencia a la fiesta, permaneciendo fieles a su historia y tradición, gloriándose la primera de representar al pastor, a quien la sagrada imagen se apareció. Por esta causa, y porque ninguna otra había escrito, ni con prior número, ni con mejores títulos, es esta segunda época, colocándose inmediatamente después de la de Andújar y recibiendo de ella distinciones en la colocación de sus insignias y prioste».
No se tiene noticia de que antes de la actual imagen de candelero de Ntra. Sra. de la Cabeza que se venera y copreside la iglesia parroquial de la Encarnación, realizada por Navas Parejo en 1944, siendo hermano mayor D. Santiago Sánchez Moreno, y que durante aflos recibió culto en la ermita del Calvario en dicha población, existiera otra más antigua, por lo que se deduce que la cofradía lo ofrecía al cuadro en que se representa al óleo la escena de la aparición de la Virgen al pastor, con unas dimensiones de 120cm x 80cm, obra anónima, datable en el siglo XVIII, que hoy cuelga del muro del lado del Evangelio, en el ábside del presbiterio.
Hasta 1927 la Cofradía de Colomera lucia tu peregrinación en caballerías. A partir de esa fecha lo hace en vehículos a motor que en un principio fueron camiones con sillas amarradas a Ias barandillas de los cajones cargueras entoldados, y luego, hasta el día de hoy, en autobuses y automóviles.
De nuevo se interrumpió la celebración de la romería durante la guerra civil de 1936 a 1939, al poco de transcurrida la cual estrena tambor el tamborilero de Colomera en la romería de 1941. En abril de 1948 la Cofradía de Colomera otorga artístico pergamino pintado por Parrizas, nombrando hermano mayor honorario al Excmo. Sr. Gobernador Civil de Granada, D. Servando Fernández-Victorio y Camps.
Entre los días 16 a 21 de octubre de 1978 se produce un gran acontecimiento histórico: la sagrada imagen de la Virgen de la Cabeza que se venera en el Santuario de Sierra Morena inició una peregrinación en la que recorrió varios pueblos de las Provincia de Jaén y Granada, visitando por primera y única vez a la villa de Colomera. A las seis de la mañana del día 16 ya estaba la cofradía matriz en el Santuario preparada para la partida, haciendo entrega de la imagen a la cofradía de Colomera; así, sucesivamente, esta la entregó a la del pueblo donde pernocte hasta su regreso al Santuario. La cofradía de Andújar iba representada por 30 cofrades, más hermanos y hermanas mayores de años anteriores, con bandas, báculos y banderas, llegando a Colomera el dia 17, al filo de las diez de la noche, con nueve horas de retraso, ya que se le esperaba a mediodía, acompañada de unos doscientos coches, siendo recibida a la entrada del pueblo por miles de personas, vecinos y gentes de las cortijadas y de otras localidades. Su paso por los distintos pueblos constituyó un peregrinaje mariano que estuvo respaldado por la presencia multitudinaria de fieles que salieron al paso o para recibirla en sus respectivas localidades, todas engalanadas para darle la bienvenida y rendirle homenaje.
Pero fue en Colomera donde se centró todo el interés, pues se vivió una auténtica jornada de fiesta. La Virgen, aunque era esperada a mediodía, no llegó hasta pasadas las diez de la noche. El retraso se debió a que en todas las poblaciones por donde pasó la imagen fue detenida y llevada hasta la iglesia, donde se le rindió el obligado homenaje, y tras muchas horas de camino, llegó al pueblo del pastor que, según la leyenda, encontró su imagen en el cerro de la Cabeza.
Pero fue en Colomera donde se centró todo el interés, pues se vivió una auténtica jornada de fiesta. La Virgen, aunque era esperada a mediodía, no llegó hasta pasadas las diez de la noche. El retraso se debió a que en todas las poblaciones por donde pasó la imagen fue detenida y llevada hasta la iglesia, donde se le rindió el obligado homenaje, y tras muchas horas de camino, llegó al pueblo del pastor que, según la leyenda, encontró su imagen en el cerro de la Cabeza.


Una vez fue bajada del vehículo en el que hizo el recorrido por carretera, una multitud de miles de personas se apiñaba para portar los andas. Las calles estaban adornadas con arcos de flores y cubiertos los balcones con banderas y colchas. Las campanas repicaban constantemente, estallaban los cohetes, redoblaban los tambores y las incesantes ofrendas de flores y los vítores y aclamaciones se sucedían a cada pose. Fue un apoteósico recibimiento el que Colomera tributo a «La Morenita». Todo el mundo quería ir cerca de la imagen y tocar el manto; pasaban pañuelos y objetos por sus ropas. La procesión iba muy lento por las cuestas de Colomera a pesar de que la Iluvia hizo acto de presencia, en algunos momentos con intensidad, por lo que un niño se subió a las andas para cubrir a la Virgen con un paraguas. Constantemente mecían las andas, aunque estuviera parada. Después de la impresionante y emotiva subida, la bendita imagen llegó a la iglesia de la encarnación, donde se ofició una misa concelebrada por el párroco D. Manuel Carrillo Benitez, y el rector del Santuario, Rvdo. P. Ramírez. Tenían prevista su asistencia el arzobispo de Granada, monseñor Méndez Asensio, y el obispo de Jaén, monseñor Peinado, pero lo intempestivo de la hora, la posibilidad de que la llegada a Colomera se retrasara sin limitación y la elección del nuevo papa retuvieron a los prelados en sus diócesis respectivas.
Finalizada la Eucaristía, que fue seguida por un templo que se vio desbordado en su capacidad, este quedó abierto toda la noche para que los fieles que quisieran acompañar a la imagen pudieran hacerlo.
Una misa predicada por el rector del Santuario a las 8 de la mañana dio paso al rezo del Santo Rosario, mientras la Virgen de la Cabeza descendía por las cuestas de Colomera para ser montada nuevamente sobre el vehículo que la transportaba por carretera hasta su siguiente destino: Noalejo. Si apoteósico fue el recibimiento, no lo fue menos la clamorosa despedida. Dicho vehículo estuvo parado casi una hora, mientras que la gente continuaba pasando objetos por el manto y ofreciendo flores y mandas. Pasadas las 10:30, la imagen con todo su largo cortejo partía, entre la incontenible emoción de los colomereños, para proseguir su extraordinario peregrinar, dejando a las gentes de Colometa pletóricas y con lágrimas en los ojos en la despedida de la celestial Señora de la Cabeza.
La imagen de la Virgen de la Cabeza que se venera en Colomera, la más parecida por la posición de su rostro a la original del Santuario, fue restaurada en 1986, siendo trasladada desde la parroquial a la ermita el domingo 23 de noviembre, con asistencia del arzobispo de Granada, monseñor Méndez Asensio, del rector del Santuario, Rvdo. P. Saturnino Gomez (O.SS.T.), de la cofradía matriz y de Ias filiales de Campillo de Arenas, Cárchel y Carchelejo, Montillana, Benalúa de las Villas y Jaén. También se estrenó una bandera.
El miércoles 23 de abril de 1987, siendo hermano mayor D. José Jerez Escudero, se celebra en la iglesia parroquial el primer pregón de la Cofradía de Colomera a cargo de D. Juan de la Alhambra.
Por no conservarse el documento de su elección, el Excmo. Sr. arzobispo de Granada, monseñor Méndez Asensio, ratifica dicha elección por decreto de 6 de junio de 1989, día en que son aprobados los primeros estatutos que se conservan, renovados y adaptados al Estatuto Marco diocesano de 1977.
En 1994 D. Francisco Moya confecciona y borda en recorte el estandarte, bajo diseño de D. Jesús Juan Gómez Torres, con el óvalo pintado al óleo por D.ª Isabel Maria Ruiz Cosano, siendo bendecido y estrenado en la romería de 1995.
En el pregón de exaltación de Ntra. Sra. de la Cabeza y su romería, De Colomera a Sierra Morena, un camino de gracia y bendición, de 2001, quien esto escribe propone la idea de nombrar a la Santísima Virgen bajo esta entrañable y querida advocación, patrona de la Villa sin detrimento alguno del patronazgo que ya ostenta el Stmo. Cristo de la Vera Cruz. Algo que cuatro años antes también había propuesto D. José Galián Armenteros, a cuya instancia la Virgen de la Cabeza fue nombrada alcaldesa perpetua y honoraria de Colomera por acuerdo corporativo de 27 de octubre de 2003, y al año siguiente, el 18 de abril, el alcalde D. Higinio Almagro impone a la bendita imagen de Ntra. Sra. de la Cabeza de Colomera el bastón de mando que así lo acredita. Asimismo, el pastor Juan Alonso de Rivas, desde el 4 de septiembre de 1997, es hijo predilecto y alcalde honorario de la villa.
El 27 de abril de 2006, en la sacristía mayor de la catedral de Jaén, el hermano mayor de la cofradía de Colomera impone al obispo de dicha diócesis, monseñor D. Ramón del Hoyo López, la medalla de la cofradía, y el alcalde del pueblo entrega al P. Domingo Conesa (O.SS.T.) el nombramiento de hijos adoptivos de la Villa de Colomera a la comunidad de religiosos trinitarios del Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza. Ese mismo año, el 25 de junio, con asistencia del arzobispo de Granada, monseñor Francisco Javier Martínez Fernández, del sr. cura párroco de la de la Encamación, D. José Luis Rodrígez Pulido, del Ilustrísimo Ayuntamiento en pleno de la Villa, su alcalde. D. Higinio Almagro Castro, de los hermanos mayores de la Cofradía de Colomera, D. Fernando Espínola Hidalgo y D.ª Isabel León Cabello, presidenta y hermanos mayores de la matriz y de numerosas filiales, de los Excmos, sres. condes de Colomera, D. Luis Pallarés Muñoz-Cobo y D.ª Pepita Blanco Cruz, se inauguró el monumento a la Aparición de la Virgen de la Cabeza al pastor Juan Alonso Rivas, obra del escultor D. Manuel López Pérez, fundida en bronce en fundición Capa, de Arganda del Rey.
En el año 2012 una comisión formada por devotos de la Virgen de la Cabeza crea y señaliza la Ruta del Pastor de Colomera, que, partiendo de esta villa, llega hasta el Santuario de Sierra Мorena. La primera peregrinación siguiendo esta ruta se inicia el 15 de abril de ese año desde la iglesia parroquial de la Encarnación de Colomera, pasando por Mures, Alcalá la Real, Castillo de Locubín, Ventas del Carrizal, Alcaudete, Martos, Jamilena. Torredonjimeno, Villardompardo, Escañuela, Arjona, Vegas de Triana y Andújar para llegar al Santuario de la Virgen de la Cabeza.

Pero no se debe concluir sin hacer referencia a la romería que cada año se celebra el último domingo de abril en pleno corazón de Sierra Morena, y al modo en que la viven los peregrinos cofrades de Colomera.
El camino que recorre esta venerable cofradía hasta llegar al cerro de la Cabeza pasa por Benalúa de las Villas, Campillo de Arenas, Carchelejo, Cárchel, La Cerradura, Pegalajar, Jaén y Andújar, siendo recibida con alborozo festivo por las cofradías filiales, que salen a su encuentro bajo el estruendo del coheterío y el constante redoblar de los tambores, realizando el protocolario ritual del cruce de banderas, y por el devoto entusiasmo de los vecinos, para quienes el antiquísimo cetro de plata que porta el hermano mayor de la de Colomera, coronado por la escena de la aparición, es objeto de auténtica veneración, pues para ellos es la representación misma de la Virgen, siendo besado con profunda unción y solicitado para visitar hogares donde enfermos e impedidos esperan emocionados la visita de «La Morenita» y recogiendo las limosnas prometidas.
La llegada a la capital del Santo Reino es todo un acontecimiento cargado de emoción, en el que la cofradía de Jaén nos espera en la Salobreja, para allí cantar y rezar ante el monumento a la Virgen de la Cabeza y finalizar nuestro primer día.
A la mañana siguiente junto con los hermanos de Jaén realizamos una misa conjunta en la iglesia de Nuestra Señora de la Merced, donde se encuentra la imagen de la Virgen de la Cabeza de la ciudad, una vez finaliza con gran alegría nos disponemos a realizar el tradicional paseo en el que las dos cofradías forman un colorido cortejo que nos lleva a los puntos de más devoción de la capital del Santo Reino, primero llegamos al Camarín-Santuario de Nuestro Padre Jesús, «El Abuelo» se continúa hasta la preciosa catedral, donde entramos al Sagrario donde se encuentra el Santo Rostro, que es expresamente expuesto para recibir la veneración de los cofrades colomereños, y se culmina con la visita a la iglesia de San Ildefonso, para venerar a la Virgen de la Capilla, patrona de la ciudad.
La llegada a Andújar se produce la tarde del viernes anterior a la romería, y allí las cofradías filiales son recibidas por la matriz, acompañada de las autoridades municipales y del rector del Santuario, realizando el paseillo por el centro de la ciudad, que hierve en fiestas, hasta el ayuntamiento.
Ya en la mañana del sábado, la Cofradía de Colomera inicia su última etapa, la que le llevará hasta su casa en el Cerro y, al atardecer, realizar su presentación ante la Virgen de la Cabeza en el Santuario. Este acto debería hacerse conjuntamente con la cofradía matriz, como establece el Real Decreto de Carlos III, pero desde hace unos años la cofradía andujareña impone unilateralmente su criterio de hacerlo en solitario para ser la última en presentarse en el Santuario. Tras hacer su presentación, la Cofradía de Colomera rinde homenaje con el estandarte y banderas ante el monumento a Juan Alonso Rivas situado frente a la fachada de la basílica.
Iniciada la madrugada del domingo, se celebra la llamada Misa del Pastor, a la que acuden los romeros de Colomera y cuantos devotos desean. Llegado el gran día, los cofrades colomereños acuden hasta el Santuario para acompañar a su hermano mayor en el traslado de la sagrada imagen de Ntra. Sra. de la Cabeza desde su camarín a las andas procesionales, algo que sólo pueden realizar, por especial y secular privilegio, el presidente de la cofradía matriz, los hermanos mayores de Andújar y Colomera y el alcalde de la ciudad anfitriona. Serán estas mismas personas las que lleven la imagen hasta el altar exterior, desde donde presidirá el solemne pontifical que concelebrará el obispo de Jaén y el rector del Santuario, el clero de la comunidad trinitaria y directores espirituales de las distintas cofradías asistentes.

Concluida la Santa Misa, y colocada «La Morenita» nuevamente en sus andas, comienza la apoteósica y colorida procesión, culmen de la romería, en la que participan todas las cofradías filiales, comenzando por la de los Supervivientes, seguida de todas las demás por orden de antigüedad, desde la de más reciente fundación hasta la matriz, que de nuevo en este acto multitudinario ignora la tradición y el derecho que asiste a la cofradía de Colomera de ir juntas «como una sola hermandad», cerrando el cortejo delante de la Santísima Virgen, que recorre el poblado entre el constante vitorear y el tradicional lanzamiento de prendas que recogen los dos religiosos que, subidos a las andas, las pasan por su manto. También los niños son subidos para que besen la imagen y tengan contacto con tan venerada efigie.
Concluida la procesión y devuelta la sagrada imagen a su camarín, los romeros inician el regresó a sus respectivas poblaciones de origen con los corazones henchidos de gozo y reconfortados, con la alegría incrustada en la médula del alma por haber estado un año más junto a la Virgen de la Cabeza, «La Morenita», la Madre de Dios, la Reina de Sierra Morena, la Rosa de Oro, la «Aceituna Bendita», sabedores de que el camino que se desanda queda esperándonos nuevamente, mientras la nostalgia empieza a germinar.
Y volverán con los típicos pitos, piturrillas y cucús de barro y, al cuello, un arcoiris de estadales con la imagen pequeñita de la Madre de nuestros amores.
Entre los últimos proyectos exitosos de la cofradía se encuentra la construcción del segundo piso en la casa de la cofradía en el poblado del Santuario, que tras unos años complicados y varios proyectos ya se ha completado, siendo hermano mayor D. Santiago Martínez Delgado.
Actualmente esta Real, Muy Antigua, Ilustre, Fiel, Fervorosa y Venerable Cofradía de la Santísima Virgen de la Cabera de la Villa de Colomera cuenta con más de trescientos cincuenta hermanos.
BIBLIOGRAFÍA
Archivo de la Cofradía
CABELLO VELASCO, Jóse Cecilio. La cofradía de la Santísima Virgen de la Cabeza de Colomera, Revista Gólgota, junio 2017.
CURIEL, fray Arturo (O.SS.T.) Reseña histórica de Ntra. Sra. de la Cubezа у aparición en versos del Siglo de Oro. 1993.
GÓMEZ MARTÍNEZ, Enrique. La Virgen de la Cabeza. Leyenda, Historia y Actualidad. 2002.
Santuario y Consejo Nacional de Cofradías Virgen de la Cabeza. Cofradías de la Virgen de la Cabeza de España.
Boletín Extraordinario con motivo de la inauguración y bendición del monumento a Juan Alonso de Rivas, pastor de Colomera. Junio de 2006.
Diarios PATRIA E IDEAL de Granada de 17 y 18 de octubre de 1978.
Revista Mirando al Santuario (II Epoca) Varios autores y números.
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